El Palmar, Los Caños, Tarifa, el paraíso desbordado

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Es un hecho, las playas de la costa sur de Cádiz, desde Tarifa hasta El Palmar se han popularizado. Ya no son aquellas playas escondidas, a las que llegaban unos pocos turistas recorriendo carreteras imposibles. Ahora son miles los veraneantes que acuden a las playas de Valdevaqueros, Los Caños de Meca o El Palmar.

Lo que apenas ha cambiado son las infraestructuras que ofrecen. Miles de turistas llegan a esta costa gaditana a través de los mismos caminos que hace treinta años, a una zona carente de servicios básicos como el agua potable y sin ordenación urbanística.

En los últimos años, la playa de El Palmar, perteneciente al municipio de Vejer de la Frontera, es una de las que más presión turística y por tanto urbanística está experimentando.

A nadie se escapa ya que terribles accidentes como los que se han vivido este verano en la costa gaditana tienen como denominador común la forma en la que tanto el ocio como la actividad turística se desarrolla, en un territorio sin infraestructuras.

El incendio de la subestación eléctrica, en el que perdieron la vida dos jóvenes trabajadoras y otros seis compañeros sufrieron graves quemaduras, ha provocado que el sindicato CC OOdenunciara ante la Inspección de Trabajo el caso por la falta de «medidas de seguridad e incumplimiento del reglamento industrial» del hotel ‘100% Fun’ de Tarifa, dentro de cuyas instalaciones se produjo la deflagración en un transformador eléctrico de Endesa. Pero en cualquier caso, esta subestación responde a la demanda de un crecimiento urbanístico desordenado.

La tragedia en la que perdieron la vida cuatro personas en el incendio de una casa prefabricada en El Palmar también se produjo en una zona a la que no ha llegado planeamiento urbanístico alguno que ofrezca una respuesta a la demanda de alojamiento de miles de personas cada verano en condiciones seguras. El foco de este incendio fue una vela encendida, pero cuando se produjo el fuego muchos vecinos de El Palmar temieron en aquellos fatales momentos que los bomberos no pudiesen acceder al lugar a través de los caminos improvisados y las construcciones sin orden que se encuentran en esta zona del litoral vejeriego.

Desde el Ayuntamiento de Vejer, el concejal de Urbanismo, Daniel Sánchezpide auxilio a las administraciones superiores, en este caso, a la Junta de Andalucía. «Tenemos en marcha un planeamiento urbano pero no saldrá adelante sin el apoyo de la Junta. La última vez que pedí ayuda, el consejero contestó que pusiésemos más medios. Pero un ayuntamiento tiene un presupuesto muy limitado y escasas competencias en urbanismo y protección medioambiental».

Llamada de socorro

Sánchez pide ayuda a otras administraciones, a la vez que asegura que instalarán bocas de incendio en algunos puntos de El Palmar, «aún a sabiendas que no es competencia nuestra» porque se niega a cargar con cualquier tipo de responsabilidad en el caso de que se repita un incendio como el de este verano y que los bomberos no encuentren un acceso directo a él. «Sólo nos hemos visto atendidos por Costas, que sí ha invertido este año regenerando la playa y construyendo el acerado para facilitar la movilidad de las personas», apunta Sánchez.

Además, este concejal explica que sobre El Palmar recae un buen puñado de normativas para la protección ambiental, de las que no se discute el fondo pero sí los graves inconvenientes burocráticos que plantea esta sobre regulación para ordenar de forma eficaz la zona. Entre las más importantes se encuentran la Ley de Costas, el Plan del Corredor del Litoral, el Plan de Ordenación del Territorio o la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía, entre otras. «Si no nos van a ayudar a ordenar este territorio, que se queden con todas la competencias y lo hagan desde la Junta», apunta un concejal visiblemente desbordado.

«Si no nos van a facilitar los trámites, que se queden con todas las competencias y lo haga la Junta», apunta el edil

Para resumir el caos burocrático y legislativo con el que se encuentra la administración local sirve de ejemplo el caso del agua potable. Mientras que los bares, restaurantes y chiringuitos son los más buscados por viajeros de todo el país, con gran reputación en redes sociales e internet (los medios que mueven ahora el mundo occidental); los hosteleros se afanan en tapar las carencias, ofreciendo un servicio de calidad a pesar de tener que potabilizar cada día el agua con el que atienden a la clientela.

En El Palmar solo gozan a fecha de hoy de la llegada de este preciado bien las duchas, lavapiés y los tres chiringuitos ubicados en la arena; el resto de la población y los servicios, aún ha de apañarse con depósitos y agua de pozo potabilizada. «Tenemos la tubería metida, que costó 160.000 euros, que pagó el Ayuntamiento de Vejer y ahora la Junta reclama a los negocios hosteleros un proyecto de actuación para poder llevar el agua a sus negocios. Un trámite complejo, que han de superar para que el Ayuntamiento pueda darles la licencia. Una locura», sentencia Sánchez.

En este mismo sinsentido se encuentran los vecinos de Los Caños. Desde allí, el presidente de los campings de la provincia de Cádiz, José María Revelles, no entiende porqué el agua potable sigue «pudriéndose en una tubería ya instalada, cuando hosteleros y vecinos tenemos el dinero abonado en una cuenta para acometer las obras de abastecimiento». Otra pregunta sin respuesta aún y que se pierde en otra maraña burocrática.

Descontrol en Tarifa

Por tomar como punto de partida otro de los dos graves accidentes sufridos este verano en la costa gaditana, merece la pena analizar la situación que se vive desde hace años en el entorno en el que se ubica el hotel siniestrado, 100% Fun de Tarifa, puesto que la reordenación del entorno de Casas de Porro es otra asignatura pendiente en el litoral gaditano.

Desde hace lustros, en la parte trasera de Valdevaqueros, en pleno parque natural, se ubican cientos de autocaravanas y vehículos de forma desordenada, sin control alguno. Paradójicamente, esta zona no es urbanizable por protección medioambiental pero los dueños de estos vehículos no se atienen a ellas.

El presidente de la patronal hostelera de Cádiz, Antonio de María, apunta que la situación que se vive en esta zona es conocida por todos «y desde hace tiempo». Pero mientras que se buscan soluciones que satisfagan a todas las legislaciones sobre el litoral, «centenares de vehículos acampan a sus anchas, encienden barbacoas, se buscan los servicios como pueden, en pleno parque natural. Y no pasa nada… hasta que pase», sentencia De María.

Otro punto débil es la seguridad. Aunque el cierre de terrazas está estipulado a las dos de la madrugada de lunes a viernes y a las tres, los fines de semana, los hosteleros se quejan de que no hay policía suficiente para controlar que esta norma se cumpla. Desde el Ayuntamiento de Vejer, el concejal de Playas y Seguridad, Manuel Flor, reconoce la carencia y asegura que, aunque este año han sumado una pareja más de Policía Local a la que ya había, para el próximo verano prevén instalar en El Palmar un puesto permanente de policía.

El Ayuntamiento de Vejer instalará un puesto de Policía Local en la playa de El Palmar

Los empresarios turísticos suelen ser muy prudentes al hablar con los medios de comunicación; la buena imagen es fundamental para esta industria, la más importante en Andalucía, y hay que mantener el tipo ante las cámaras.

De hecho, el presidente de los empresarios de campings de la provincia de Cádiz asegura que la temporada turística está siendo estupenda, que los campings cada vez tienen más demanda de turismo familiar y que no ve visos de que esta gran demanda vaya a cambiar en los próximos años. Al contrario, se prevé que se mantenga o que incluso crezca.

Pero a pesar de esto, muchos de ellos apuntan, grabadora aparte, que si esta situación se mantiene, tendrán que irse a desarrollar su negocio destinado al turismo familiar a otros lugares. Por lo que piden que las administraciones deben actuar de forma urgente para frenar y ordenar el desbordamiento de esta zona de la costa gaditana. Como ejemplo de que es posible, cabe apuntar que desde Conil hasta Chipiona, la presión turística es incluso mayor y no existen estos problemas. Precisamente porque la presión en estas poblaciones está ordenada en viejos planes urbanísticos, siendo la construcción más reciente la de Costa Ballena, entre Rota y Chipiona.

Sin embargo, desde Tarifa hasta Conil tendrán que lidiar ahora no solo con el respeto escrupuloso a la legislación medioambiental sino con los derechos adquiridos por propietarios de parcelas y viviendas construidas con o sin permiso años atrás.

 

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